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LA EDAD MEDIA EN EL CINE de Juan J. Alonso, Enrique A. Mastache y Jorge Alonso Menéndez

Disponibilidad: En stock

Código: 978-84-96576-346
19,00 €

 


ISBN: 978-84-96576-346
288 páginas, 17 x 24 cms.
Encuadernado en Rústica.
104 fotografías en Blanco y Negro.

Las relaciones entre el cine y la Edad Media empezaron por la fantasía de las películas de aventuras llenas de caballeros espléndidos y damas de larga caballera primorosamente peinada, y evolucionaron hacia el realismo "sucio" de esas otras películas que intentan mostrar la "verdadera" cara medieval. Hay mucha, mucha distancia entre la perilla de Errol Flynn en Robin de los bosques y las batallas de El reino de los cielos de Ridley Scott, o entre el impecable Camelot deLos caballeros del rey Arturo de Richard Thorpe y la sobrecogedora miseria que inunda Los señores del acero de Paul Verhoeven. Puede que dentro de poco veamos películas ambientadas en la Edad Media tan realistas que saldremos del cine manchados de sangre, pero no tan emocionantes como El halcón y la flecha. Las películas del Alto Cine Medieval (más alejado de nuestros días) se corresponden con la imagen "positiva" de la Edad Media: torneos, vida de corte, caballeros fieles y príncipes magnánimos; sin embargo, las películas del Bajo Cine Medieval (el más cercano) se centran en la imagen "negativa" (que algunos confunden con la imagen realista) de la Edad Media: pobreza, hambre, peste, desorden político, abusos contra los campesinos y supersticiones del pueblo. Ambas caras son inventadas.

Todos inventaron su Edad Media. Incluido el cine. Este libro se lo debe casi todo a las viejas películas medievales, a lo que hemos llamado Alto Cine Medieval, preferiblemente en bellos colorines; pero no pierde de vista el Bajo Cine Medieval, a pesar de que hoy es imposible encontrase en una sala oscura con la perilla de Errol Flynn o la sonrisa de Burt Lancaster. Utilizamos el cine como excusa para hablar de la Edad Media y a la Edad Media como excusa para hablar de cine. Hemos sometido a las películas medievales a las indignidades de la cámara lenta, del avance rápido y de la imagen detenida, sí, pero es sabido que para conocer un cuerpo hay que desnudarlo. Le ofrecemos, querido lector, el cuerpo desnudo de la Edad Media a 24 fotogramas por segundo. Prepárese, porque en un mundo donde resucitan los carpinteros, todo es posible. Érase una vez la Edad Media…